segunda-feira, 16 de novembro de 2015

Argentina: um projeto de Nação ou a volta à década de 1990 - Partido Comunista Congresso Extraordinário



Un proyecto de Nación o la vuelta a los 90
o la vhttp://www.pcce.com.ar/247_edit.htmla a los ‘90

Transitamos un momento político cuyo desenlace será decisivo para el futuro de nuestro pueblo y de nuestra Nación. Frente al desafío que tenemos por delante, hacemos nuestras las palabras de la compañera Cristina respecto a que no existe el más mínimo margen para cavilaciones ni internismos que debiliten nuestras posiciones de cara a la confrontación de fondo que se expresará en el balotaje. Los esfuerzos debemos dirigirlos exclusivamente a forjar una nueva victoria del proyecto nacional que nos permita asegurar la continuidad de las conquistas alcanzadas durante los últimos 12 años. Esto significa consagrar a la fórmula del FpV compuesta por Daniel Scioli y Carlos Zannini el próximo 22 de noviembre.

En la previa al 25 de octubre, el poderoso complejo mediático logró desdibujar parcialmente los ejes principales de la campaña trasladando la atención hacia las formas o modales de los candidatos. Esto les permitió (al tiempo que defenestraron metódicamente al compañero Aníbal Fernández) que un personaje aparentemente insustancial como María Eugenia Vidal, construido íntegramente por los monopolios de la comunicación, se haya impuesto en la determinante Provincia de Buenos Aires. Eso posibilitó en definitiva estrechar la diferencia conquistada en las PASO y forzar una segunda vuelta en el orden nacional. Esa misma cobertura comunicacional fue la que hizo posible que Mauricio Macri llegue hasta estas instancias.

Cuando Cristina convoca a una profunda reflexión nacional que permita identificar con nitidez qué es lo que está en juego hoy en la Argentina, desata una respuesta inmediata y masiva de miles y miles en todo el país que ganan la calle para explicar y esclarecer sobre los riesgos objetivos de un retorno al neoliberalismo. El casa por casa es la única forma de revertir el daño producido por el accionar permanente de los generales multimediáticos. Ellos sí que han impulsado una colosal campaña sucia, de miedo, mentiras, odio y desánimo durante más de una década, y son capaces de lograr que una parte del pueblo termine conspirando contra sus propios intereses. Debemos apelar a la memoria, ser predicadores de los logros alcanzados y tener la capacidad de confrontar ideas y proyectos para no caer en el laberinto de los nombres propios o simpatías personales.

La Presidenta (la única que podía hacerlo) situó a la campaña en sus cauces correspondientes. Macri sintió el golpe, pero reforzó su táctica de confusión del electorado, de no hablar sobre lo que piensan hacer y de victimizarse cuando no les alcanza con el escudo de Clarín y su constelación monopólica. Pero sus patrones les exigen definiciones. Por eso Vidal evaluó voltear de un saque 50 mil becas estudiantiles, Michetti anticipó una quita masiva de subsidios y elevar la edad jubilatoria, y el inefable Melconian prometió un ajuste sobre salarios y jubilaciones y llevar el dólar a 16 pesos. Eso es neoliberalismo, liso y llano.

Este 5 de noviembre se cumplieron 10 años de la derrota del ALCA. En aquellas circunstancias el compañero Fidel habló de la “gloriosísima batalla de Mar de Plata”, donde Néstor Kirchner (según palabras de Chávez) fue el D’Artagnan latinoamericano. Vale preguntarnos qué sería de América Latina si se hubiese impuesto el proyecto de anexión del imperialismo. Otro sería el escenario actual. Lo que sí podemos advertir, sin riesgo a equivocarnos, es sobre el enorme impacto que significaría para todo el continente un retroceso político en la Argentina. En particular para dos pilares como Brasil y Venezuela. Por eso el 22 la confrontación trasciende a nuestro país, tanto como lo trascendió la batalla de Mar del Plata.

Dos proyectos en disputa, unidad del campo popular y frentismo para la construcción política. Ese fue el camino que trazó Cristina para afrontar el balotaje y también de cara a los desafíos futuros. Debemos asegurar la victoria y al mismo tiempo producir un salto en la conciencia y organización de nuestro pueblo para que lo conquistado sea verdaderamente irreversible.