Cuba abre los brazos a sus hijos Gerardo, Ramón y Antonio en una bienvenida que emana calor humano y sentimiento sincero
La alegría del regreso en los héroes y Raúl.Foto: Estudio Revolución
El cielo cubano, ese que tanto soñaron ver, fue el primero en darles
la bienvenida a nuestros Héroes; luego el olor y la brisa, esa sensación
de libertad… Difícil para los ojos creer lo que ante ellos estaba
aconteciendo, para el corazón recibir de golpe tanto regocijo, para el
pueblo radiante, absorto y eufórico abrir los brazos finalmente a sus
hijos y brindarles una taza de café. Once millones de lágrimas
multiplicadas se derramaron mientras se daba a conocer la noticia, y más
tarde cuando llegaron unas tras otras las imágenes donde Raúl les daba
la bienvenida a nuestra Patria.
Quién no se electrizó junto a Elizabeth con el beso de Ramón, quién
no se enterneció con la mirada de Gerardo a su amada Adriana, quién no
sintió en la piel el mismo calor que emanó entre Mirta y su hijo Tony
ante el abrazo que creían imposible recibir… A dónde salieron disparados
todos los sentidos cuando se les escuchó decir “Para lo que sea”, a
ellos que hasta en ese momento nos estaban dando una lección de genuino
patriotismo.
Y afuera, en las calles, un mar humano para darles la bienvenida a
casa, a este hogar confortable, caliente y amoroso, que en cuanto lo
supo estremeció sus cimientos y llenó de júbilo cada rincón del país. En
la grandeza de la patria y de sus hijos, dice una sentencia martiana,
no es mentira decir que siente crecer el corazón.